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Tribilín: una noticia que conmovió sin mostrar el problema real.

tribilinEn febrero de 2013 fue noticia Tribilín, un jardín de infantes de San Isidro (Provincia de Buenos Aires) donde un grupo de jóvenes inexpertas tenían a su cargo el cuidado de niños y niñas, a quienes maltrataban. Eran niños pequeños, que no se expresaban verbalmente, sin embargo alguno dio señales del maltrato, esto fue suficiente para que un padre se convierta en espía amateur, grabando un audio y así contar con una prueba irrefutable sobre lo que allí sucedía.

De esta manera se conocieron hechos horrorosos, con alto impacto mediático  que demostraron la falta de controles que había en las instituciones de cuidado de la primera infancia.

http://www.clarin.com/sociedad/San_Isidro-jardin_Tribilin-denuncias_de_maltratos_0_860314122.html

La lógica indignación produjo una condena social unánime con las maestras (que no eran tales), con los dueños del establecimiento, con los controles municipales y demás responsabilidades estatales.

Tribilín podría haber servido para reflexionar y generar cambios concretos que prevengan situaciones similares. Sin embargo, luego de 10 meses nunca se puso en discusión el tema de fondo: qué tipo de cuidados brindamos a los niños y niñas argentinos en sus primeros años de vida en la Argentina.

Esta franja etárea no es parte relevante de la política pública, sino que está en manos se la familia y el mercado.

Una buena noticia hubiera sido que se hubiera tomado la decisión de comenzar a implementar políticas integrales de cuidado infantil, ya que en gran medida lo sucedido se debe a que son escasísimos los lugares de cuidado y educación para niños menores de 4 años y las que existen son mayoritariamente privadas sin la regulación adecuada.

Nuevas necesidades, nuevos derechos.

Las nuevas formas de organización familiar han generado la necesidad buscar nuevas formas de cuidar a niños pequeños, se trata de una cuestión  fundamental para la economía del hogar ya que posibilita la inserción en el mercado de trabajo de todos los adultos de la familia, especialmente de las mujeres.

Hubiera sido bueno que estos hechos nos permitan incorporar al debate público las políticas de cuidado familiar y la relevancia que tienen en la economía familiar, una temática bastante postergada en la discusión de las políticas públicas en Argentina

Esta necesidad no cuenta con el pleno reconocimiento de las políticas públicas.  Por eso las familias lo resuelven por cuenta propia, recurriendo a servicios que se ofrecen con un costo y calidad diferenciada para las familias según sus ingresos.

Sin embargo, esta actividad está a la deriva, funciona con un marco regulatorio muy endeble que no protege a los usuarios, y de esta manera son la familia y el mercado se hacen cargo, con una ínfima participación estatal.

Sucesos como los de Tribilín, además de indignarnos deberían interpelarnos sobre la importancia del cuidado de niños en los primeros años de vida. Se trata de una tarea de enorme complejidad en la cual no es suficiente el “cariño” que se les pueda brindar sino que hay que tener en cuenta la carga de trabajo, la enorme responsabilidad y las competencias requeridas para hacerlo bien.

Contar con un sistema seguro de cuidado de niños y niñas permite a los adultos permanecer en el mercado de trabajo y sostener el nivel de vida de los integrantes de la familia. Este sistema de cuidado también debe estar pensado para la atención de enfermos, ancianos o discapacitados que no cuentan con autonomía plena y requieren de la atención de otras personas para desarrollar su vida.

El cuidado familiar y la forma en que la sociedad lo resuelva incide en la manera en que las personas van a integrarse al mercado de trabajo, y esto determina sus condiciones de vida. Por eso es necesario dimensionar adecuadamente la importancia social y económica de las tareas de cuidado familiar, realizada generalmente por mujeres lo cual incide en la desigualdad de género al interior del hogar. Es importante entonces, incorporar la perspectiva económica en las tareas de cuidado al abordar este tema con un enfoque de derechos.

Derecho al Cuidado.

Uno de los caminos para revertir la desigualdad de género al interior del hogar, es observar las necesidades de cuidado familiar desde una perspectiva de derechos. Podemos pensar en una sociedad que le garantiza a sus integrantes el derecho a ser cuidado según las circunstancias que lo requieran (niños, ancianos, discapacitados con cuidados especiales y familias para tareas domésticas en general).

Los acontecimientos de Tribilín son la evidencia de que este derecho debe ser reconocido por el Estado y de esta manera ser responsable de garantizar las políticas públicas adecuadas. Esto significa diseña e implementar un sistema de políticas de cuidado que contemple la creación de centros de desarrollo infantil, el fortalecimiento de la escolaridad preescolar, licencias igualitarias, atención a la tercera edad y a personas con discapacidad, seguridad social, terminalidad educativa de adolescentes madres o embarazadas, y tantas otras que promuevan la igualdad. Como así también promover la reflexión sobre la responsabilidad social de las tareas de cuidado familiar.