Opiniones, Sin categoria

BRINDO POR LAS ELLAS… por Karina Solano

 

Sin-título-1Comencé a trabajar en radio a fines de los ’80, con 18 años. La frase de bienvenida de mis compañeros fue: las buenas productoras, tienen buen culo y saben cebar mate. ¡Ok! Yo regresaba de un curso de producción radial en Ecuador orientado a la perspectiva de género, pero en los medios locales, nadie decía argentinas y argentinos y mis jefes creían que el feminismo espantaba audiencias.

Años más tarde entré a la televisión, con jefas sin pareja adictas al trabajo.  Señoras con poder que lo que menos defendían eran los derechos de la mujer y gastaban gran parte de la energía en sostenerse en sus cargos.

Contra el modelo visible, fui madre durante mi carrera de productora. Con la panza ya deshinchada y las tetas llenas de leche, comprobé que compañeros varones, luego de operarse los meniscos por ejemplo, recuperaban su puesto sin chistar. Yo volví de parir y -como en el juego de la oca- las dos veces perdí mi función y regresé al punto de partida.

Con niños en edad escolar volví a la radio. Entraba a  las 7 de la mañana y en partes iguales compartía el  sueldo con Mirta, la niñera. Las reuniones de producción empezaban temprano, menos martes y jueves. Esos días, mi jefe –separado-  llevaba a la nena a la escuela.  La producción: un caos. La frase: “qué buen padre este tipo”.

Cuando este tipo cambió de trabajo, me propusieron reemplazarlo por un poquito más de sueldo. “¿Cómo un poquito más? Lo mismo que él o nada”. No les quedó otra.

Yo compartía mis broncas de género con una colega que ejercía una gerencia de facto en otra radio. Como era mina, le bajaron el cargo (y el sueldo, claro). Sin gerente formal, ella tenía el puesto más alto como coordinadora de noticias.

La vida creyó compensarme años atrás como productora general de otra emisora. En los medios ya se hablaba de la perspectiva de género y propuse una hora diaria con ese enfoque. Un compañero se rió: ¿una hora por día? No la llenás. Yo me preguntaba en qué tupper vivía el flaco, si sabía de la Dillon, de las 12 o de la Carbajal. Pero mi jefe –víctima de muchas hermanas mujeres, o permeable a las necesidades sociales, o cabeza abierta, no sé- entendió de qué iba la idea. El programa lleva un año en el aire, premiado junto a otros tantos y buenos que se ocupan del tema; y conducido por esa clase de minas tan claras y responsables en la misión de desarmar este juego de poder que envuelve a hombres y mujeres, que nadie se hubiera animado a decirles lo del mate y el culo, 25 años atrás. ¡Salud!

brindis

Karina Solano es productora, guionista y docente de nivel terciario en escuelas de comunicación. Trabajó y trabaja para radios y canales de televisión en forma independiente. Integra el equipo del Centro de Investigación y Producción Audiovisual de la Secretaría de Cultura de la Nación. Es asesora de consultoras de medios y productoras audiovisuales y fue productora general de Radio UBA en los inicios de Té de Brujas.